Mostrando entradas con la etiqueta India. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta India. Mostrar todas las entradas

viernes, 25 de octubre de 2013

Los baños

Hoy al fin voy a contaros algo sobre la vida en la India (y no sólo sobre mis viajes), que era el objetivo principal de este blog… Voy a ponerme un poco escatológica, porque voy a hablaros de los baños.

Ya os mencioné que, nada más llegar, ves que en muchos baños hay una manguerita. Esa es la versión más común, pero voy a ir por partes.

1- El baño turco: os hacéis una idea, ¿no? Un agujero en el suelo, con la zona donde a poyar los pies marcada. Hay que estar en cuclillas, lo que puede llegar a doler (hay que hacer más gemelos) si tienes que estas mucho tiempo, porque la mayoría de nosotros (occidentales) no somos capaces de estar en esta posición con ambos pies apoyados totalmente. Os animo a intentarlo, ahora mismo, ¡pero no os caigáis de culo! De hecho, los indios se sientan en esa postura, y parece que están cómodos… Estos baños no solo son mejores anatómicamente, sino que, además, no tienes el problema de no poder sentarte en una taza sucia, con lo cual acabas en una postura mucho más incómoda.

Baño turco en un tren.
2- El baño occidental: también son bastante comunes (en la India se importa todo). Un detalle importante: no suele haber papel, y lo haya o no, no se tira al WC. Ellos no lo usan, por lo que su sistema de depuración de agua no está preparado para ello. Y ¿cómo se limpian?

Esta es una de las mangueras; una versión un poco rústica.
3- El grifo/la manguera: en ambas versiones de baño, lo más normal es encontrar un grifo o, si es un poco más pijo, una manguera en la pared. Como os decía, ellos no usan papel higiénico, sino que se lavan directamente. Cuando sólo hay un grifo, también encontramos en el baño (normalmente) un cubo con una jarra dentro. En realidad aunque haya manguera, el cubo suele estar ahí, por si acaso. Es importante lavarse siempre con la mano izquierda, ya que la derecha se usa para comer con las manos o saludar, por ejemplo. Además, como siempre hay agua, en los baños públicos nunca te pasa como en España: ¡Mierda, no hay papel y me he dejado los clínex!

4- El chorro de agua: otra versión, que sólo encontramos en los WC occidentales más pijos, es la manguera que está directamente apoyada en la parte trasera del WC, entre la taza y la primera tapa, por lo que, cuando abres el grifo, el chorro va directamente hacia tu culo con presión. Lo malo de esta versión es conseguir que el agua vaya solo dónde tú quieres.

Un baño con chorro. Podéis ver cómo la manguera se une a la parte trasera
de la taza.

Y por aquí sale el agua...

5- La cadena: hay la normal, claro, pero a veces encontramos un pomo de grifo normal en la pared. Cuando lo abres, el agua sale directamente, es decir, no hay cisterna, así que no hay que esperar a que se llene. Lo bueno es que, si necesitas poca agua, lo cortas y punto. Lo malo, que, a menudo, sale mucha agua con mucha fuerza cuando necesitas poca, y no con la suficiente cuando necesitas más, con lo que puedes gastar más. Personalmente, los dos primeros días, hasta que descubrí que eso era la cadena, me los pasé llenando cubos y tirándolos… problemilla de novata.

El pomo que veis en la pared es la cadena. Además, indispensable en cualquier
baño, un cubo con su jarrita bajo el grifo.
Eso es más o menos todo. Luego, como en Europa, te encuentras sorpresas a veces. El otro día, una rata entro delante de mí en una estación de bus… Otra vez, el baño turco del tren estaba atascado… y yo me pregunto cómo lo consiguieron (véase la foto). Vamos, baños al fin y al cabo.

Si queréis saber más, acercaros a Ahmedabad. Tenemos un museo del váter. Está cerca del Ashram de Gandhi, que es una especie de albergue/hogar en el que vivía y acogía a gente (incluso intocables). Allí tejían y buscaban vivir independientemente del gobierno inglés, para ser autosuficientes y no estar en sus manos. Lo que ahora es el museo del váter es donde intentaban mejorar las instalaciones sanitarias para que sus condiciones de vida fueran también mejores. Hoy en día siguen trabajando en ello, porque solo el 31% de la población del país tiene acceso (según UNICEF, 2008). De hecho, cuando vas en tren, puedes ver a gente haciendo sus necesidades cerca de las vías.

P.D.: He modificado las fotos de entradas anteriores para que sean más grandes y se vean mejor. No creo que vayáis a volver mucho por ellas, pero os recomiendo que les echéis un ojo a las del Himalaya, porque son impresionantes.






domingo, 17 de marzo de 2013

Hello!


Hello!

To start with, I am going to explain why I am writing this blog. I just moved to India some 10 days ago, so I am still adapting. Here, I am going to work as a translator. Every time that I have lived abroad, I have spent some time writing emails to my family and friends to explain how things were going, what I was doing… And there are so many things to talk about in India! This time many people were asking me to tell them about my life here, so I decided that, instead of personal letters, I would write a blog and anyone interested may read about it, but nobody is forced to do so! ;)

And what about why I am doing this section in English? As I also have friends who do not speak Spanish, I will try and write a bit of my experience in India for you/them. It won’t be a literal translation, but I will summarize and cover the main points, so that you know what I am doing and how life is! Moreover, it may be useful for people from other countries who are going to come to Ahmedabad, so that they know what to expect.

This is just an introduction. I will tell you about the trip in the next entry! See you then!

miércoles, 13 de marzo de 2013

El viaje


Como veo que la primera entrada, que no decía nada interesante, ha tenido muy buena acogida, voy a ponerme ya con la segunda. Esta vez sólo voy a contaros cómo fue mi viaje.

Largo.

Eso es evidente, ¿no? Salí de mi casa un martes a las 10.30 de la mañana, y llegué a Ahmedabad el jueves siguiente a las 7 de la mañana. Bueno, en general tampoco se tarda tanto, pero yo cogí un avión en Londres. Además, aquí son cuatro horas y media más que en España. Vayamos por orden.

La verdad es que estaba bastante estresada, porque tenía un montón de conexiones hasta coger el avión. Primero un autobús, luego volar a Londres, donde me quedé a dormir en casa de unas amigas (¡gracias, Carmen y Paula!) y varios metros/trenes hasta Heathrow. Así que el miércoles por la mañana me levanté en Inglaterra con muuuuuucho tiempo, para ir con mi mochila y mis dos maletas hasta el aeropuerto. No fue tan duro como pueda parecer, ya que cada vez que había unas escaleras algún amable inglés se paraba para subirme/bajarme la maleta (en comparación con cuando llegué a Madrid un par de semanas antes, cuando la gente me veía sufriendo con una maleta enorme y UN chico me ayudó UNA vez). Cogí un par de metros y fui a comprar el billete de tren. Había dos para elegir: uno caro, que tardaba 15 minutos, y uno más barato, de 30. Como tenía  tres horas y media hasta que saliera el vuelo, cogí el de 30 minutos. ¡Qué error! Ya a los 10 minutos de trayecto nos paramos en medio de la vía. Amablemente, la conductora nos informó de que el último vagón del tren que iba delante de nosotros estaba ardiendo. Sí, sí, ardiendo. “On fire”. Empezamos bien. Tardamos una hora en llegar a la estación anterior a la mía. Allí (no olvidéis que llevo dos maletas) tuve que coger un bus urbano, que tardó también lo suyo, para ir a una terminal, donde cogería un tren que me llevaría a mí terminal, el cual tardó 15 minutos en llegar. ¡Qué estrés! Menos mal que iba con muchísimo tiempo; espero que los pobres que sufrieron conmigo esta agonía llegaran también a buen puerto.

Pasé la seguridad y me dirigí a la puerta de embarque. En el avión estaba sentada al lado de un hindú que vivía en Inglaterra. Y que no hablaba mucho inglés. Bien. En ese punto te empiezas a preguntar con cuánta gente te podrás comunicar a tu llegada… Ya hablaremos de eso.

La comida (“– ¿Quiere el menú vegetariano? – Sí, gracias.”) ya era india (¡yujuu!) y algo picante (aunque no mucho). A la hora y media más o menos apagaron las luces. Eran sobre las tres de la tarde, pero tienes que empezar a acostumbrarte al nuevo horario. Yo no pude dormir nada. A las ocho horas y media aproximadamente llegamos a Bombay, donde teníamos que salir del avión, pasar de nuevo la seguridad (por si habíamos cogido un cuchillo de plástico o robado una manta, supongo) y coger otro vuelo hasta Ahmedabad.

Acababa de poner el pie en la India y ya empecé a ver diferencias (y eso que sólo es un aeropuerto). Para pasar la seguridad había dos colas: una para hombres y otra para mujeres. En el baño podías elegir entre una placa turca y nuestra típica taza, al lado de la cual hay manguerita.

Al fin, llegué a Ahmedabad. Fui a esperar mis maletas. Toooodo el mundo estaba pegadito a la cinta transportadora. Tanto que no había casi sitio. Que digo yo que si se separan un poco ven igual y entramos más. En fin, me puse en una esquinita y oí detrás de mí “Hello! Hello!” en un tono un poco borde. Era un hombre que quería acercarse más con el carrito. Un choque en comparación con Inglaterra, que hasta en el banco te preguntan qué tal el día. Luego me explicaron que aquí es normal. La gente no se anda con miramientos; no es falta de educación, es su cultura.

Ahmedabad desde mi habitación, de día.
Después tuve que pasar el típico control de pasaporte, más un control de visado, en el que, muy seriamente, me recordaron que tengo que ir a registrarme a comisaría, más… otra vez las maletas por un detector. Sería por si de Londres hasta aquí me había criado algo dentro.

Salí por la puerta y allí estaba mi jefe esperándome para llevarme a mi nueva casa. Y aquí estoy. Es un noveno piso, tengo un baño en la habitación y, por ahora, sólo una compañera (aunque había dos chicas cuando llegué).

Ahmedabad de noche.

Bueno, creo que vale por hoy. ¡Gracias a todos por vuestros mensajes con respecto a la otra entrada! ¡Nos “vemos” en unos días!

martes, 12 de marzo de 2013

¡Hola!


¡Qué difícil es escribir la primera entrada! No sabe uno por dónde empezar… Bueno, espero coger carrerilla y que las próximas no me cuesten tanto… Creo que comenzaré por el principio.

¡Hola! ¡Bienvenidos a “Viviendo a lo indio”!

Esta es la primera entrada, por lo que voy presentar el blog y explicar su razón de ser. Muchos de los que leeréis esto ya lo sabéis: acabo de mudarme a la India, a Ahmedabad en concreto, para “trabajar” de traductora. Digo “trabajar” no porque curre poco, sino todo lo  contrario: soy la típica becaria, que nunca sabe a qué hora va a terminar ni que día libra. Aunque hay una diferencia importante con España y otros países: aquí me pagan. Bueno, dejemos eso para otro momento, ya hablaré de mi trabajo en futuras entradas.

Como iba diciendo, me acabo de mudar a la India (hace hoy 5 días que llegué), lo que quiere decir que todavía me estoy adaptando. Aunque ya lo sabía, cuando llegas te das verdaderamente cuenta de lo diferentes que son las cosas en comparación con Europa. Os estaréis preguntando: “¿Y eso que tiene que ver con que escribas un blog?” Ya llego a eso, ¡ya!

Cada vez que he viajado al extranjero (y no han sido pocas veces), he dedicado algo de tiempo (unas veces más y otras menos) a mandar correos electrónicos comunes a familia y amigos contando cómo me iban las cosas, qué estaba haciendo, etc. Cuando le decía a la gente que me venía a la India, todo el mundo me pedía le que contara qué tal me iba por aquí. Algunos estarían más sinceramente interesados que otros, por supuesto, y no quería pasar mi tiempo escribiéndole a unos y a otros, cuando puede que muchos ni lo lean. Así que aquí entran en juego las maravillas de Internet. Mis cartas colectivas se han convertido en un blog (ya era hora de que llegara la tecnología “avanzada” a mi vida) en el que os pondré al día (es una expresión, más bien os pondré “a la semana” o “al mes”… :P ) sobre cómo van las cosas por aquí y os explicaré todo lo que pueda sobre la cultura de la India y, más en concreto, de Gujarat.

Esto es sólo una introducción. En breve espero publicar una nueva entrada contando cómo fue mi viaje hasta llegar aquí. Os dejo por ahora, que es tarde ya. Gracias por hacerme esta visitilla y ¡hasta pronto!